Más que estricta filantropía o simple moda, en nuestro actual mundo con una cuarta parte de su población sumida
en la miseria, donde alrededor de la mitad de las 500 economías que lo lideran son corporaciones y que además cuenta con una
creciente tendencia privatizadora dentro de los países en vías de desarrollo como el Perú, la responsabilidad exclusiva que
tenía el Estado de velar por el desarrollo de sus ciudadanos se ve hoy compartida con el sector empresarial; grandes corporativas
alrededor del planeta entero han cambiado por completo la mentalidad meramente lucrativa que durante décadas guió la marcha
correcta de sus economías y han comprendido finalmente que la fórmula del éxito para el sector empresarial en nuestros días
radica en hacer las cosas no porque maximicen las ganancias de los accionistas, sino porque sencillamente son correctas.
A principios de la década de los 70s se oyó hablar por primera
vez del término de Responsabilidad Social Empresarial (RSE), el paso del tiempo
ha ido modificando y mejorando este concepto y aunque hasta nuestros días no exista aún una definición globalmente aceptada
para explicar el término, podemos decir que RSE es el compromiso continuo que asumen ciertas compañías que deciden comportarse
éticamente y contribuir al desarrollo integral y sostenible de la sociedad donde llevan a cabo sus prácticas empresariales
a la vez que mejoran su propia fuerza laboral y consolidan su imagen ante la sociedad.
Tanto los consumidores como los inversionistas y los propios empleados de las empresas que han tomado la decisión responsable de apostar por un cambio global que parta de esfuerzos particulares
en vías de construir un mejor planeta para todos, son concientes de que la RSE más que un gesto ocasional motivado por los beneficios
a los que se puede acceder gracias a su práctica está constituida por una serie
de políticas, programas y prácticas empresariales que la compañía asume como propias.
Grandes corporaciones mundiales ya lo han entendido, sin embargo no se debe esperar más para lograr cambios
importantes en una ciudad como el Cusco, las empresas que aquí existen en la medida de sus posibilidades pueden asumir el
reto de ser socialmente responsables, demostrar su deseo de contribuir a lograr un verdadero desarrollo sostenible que vaya
de la mano con el cumplimiento de valores, requerimientos legales y respeto hacia las personas, las comunidades y el medio
ambiente, como reconocimiento a su labor la Red Nacional Perú Joven contando con el patrocinio de La Municipalidad del Cusco, INDECOPI, El Programa Nacional de Autoempleo y Micro
Empresa del Ministerio del Trabajo y Promoción del Empleo, PromPyme y El Gobierno Regional Cusco, harán en Febrero del 2007
entrega de la distinción a la Responsabilidad Social Empresarial “SOY EMPRESA CON CAMISETA CUSCO”
, el reto está dado es nuestro compromiso no solo como empresarios sino como pobladores de un lugar tan singular como el Cusco
hacerlo nuestro y convertirnos en partícipes de la Responsabilidad Social.